7.10.10

Cuentos de Amor y Desamor..- 2

Eran las tres de la madrugada. No podía dormir. No sabía si era porque la luz de la luna se reflejaba en mis ojos o porque los gritos de mis padres se escuchaban a través de la puerta entre abierta.
No era la primera vez en que mi padre llegaba borracho a casa, tampoco erala primera vez en que mi madre se enteraba. Siempre era la misma situación:

Mi padre llegaba a las dos de la mañana y cuando cruzaba la puerta, la casa se impregnaba del fuerte olor a alcohol y cigarrillo. Entonces mi madre bajaba como un rayo las escaleras miraba a papá con su mirada asesina, esa mirada que hacía sentir culpable a cualquier persona. Y siempre la misma discusión:

- ¿Qué haces? ¿Por qué nos haces esto? ¿Qué te pasa? - le gritaba mamá mientras bajaba las escaleras.
- Yo... ¡No puedo más! Estoy cansado de mi jefe, del trabajo, de las obligaciones, de las responsabilidades, de tu familia y de tener que hacer lo que los demás quieren que haga- le contestaba.
- ¿Y por eso tenes que llegar a casa a estas horas sabiendo que tenes una familia que cuidar?
- ¿¡No me digas que ahora no puedo ahogar mis penas y miedos en alcohol!?
- ¡No, no podes!

Y ya se imaginan como seguía la "charla". Sus voces se escuchaban cada vez más fuerte y cada palabra que salía de la boca de papá era como un puñal en el pecho de mamá. Entonces, cuando mi madre no lo soportaba más, ella comenzaba a llorar, subía las escaleras corriendo y se dirigía a mi habitación. Yo me hacía la dormida, no soportaba ver a mamá así. Ella cerraba la puerta, se sentaba en el suelo, al costado de mi cama y comenzaba a llorar en silencio. Mientras que en el piso de abajo papá tiraba y golpeaba los muebles. Luego de un rato, ya no se escuchaba ningún ruido, entonces, mamá salía sigilosamente de mi cuarto, bajaba con una manta y lo cubría con ella a papá. Él, esas noches, se quedaba dormido en el sofá o el suelo. Mamá subía a su habitación, se encerraba y no salía hasta la hora de salir a trabajar. Pero esa última noche no fue así.
Cuando mi madre subió, no se dirigió a mi cuarto. Escuche que sus pasos se dirigían hacia su habitación y que la puerta de abajo se cerraba de un golpazo. Al día siguiente, volví del colegio y las cosas de papá no estaban. Al fin se había ido.

Ahora no sé si estar triste por su huida o estar feliz porque las horrorosas discusiones y gritos habían terminado.


~Ailu Flores

No hay comentarios:

Publicar un comentario